¿Es ella la piel que habitaba antes?
Que no la reconozco.
Hermana tú,
¡qué cambio te ha encontrado!

¿Qué me habéis hecho 
vosotres hooligans?
Al menos dejadme que respire, 
mientras que un llanto me cubre,
que tampoco sé 
si es uno de los míos;
qué raro,
me quiere abrazar.

¿Pero tú quién te has creído,
él que no da un paso lejos de mí?

Que si hubiera sido yo 
no me sentiría débil contigo
y no me avergonzaría 
de cómo al final me he convertido.

Me engañé y me pregunto:
¿por qué estuviste de lado 
si no lograste que garras me despojen
que se multiplican cada vez más 
por todo mi cuerpo,
me agarran y siento 
un regusto de sangre que no es mío.

Tú, asesino tú, 
¿andabas por aquí?
¿No soy la víctima?
¿Hay otres como yo?

Enséñame unirme a su dolor, 
para ya no quedarme sola.

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