guardo raíces,
viento en velo
cubre cicatrices.
Negro oscuro me
acaricia los ojos,
miedo trémulo
me inquieta menos.
Indeseable sueño
me deja tranquila,
absoluto dueño
que de lejos vijila.
Ni cielos, ni ramas
de arboles secos
se han atrevido
salir de los huecos.
Por lo que sea
daría mi todo,
callado misterio
recién acomodo.
Por tu mirada
que apenas se gira,
por los instantes
que mi alma aspira.
Vuelve en miles
de pasos atrás,
quédate hondo
quédate más.
Luz extinguida
sobre espejos,
margen del frente
guarda secretos.