¡Dejadme! la vida detrás 
de los muros. Ignoro 
si llega el final de alguno.

Me quedo inútil, bruto,
porque no hay dolor 
que alcance finesa del arte,.

Me espero en silencio, entro 
en la otredad amistosa, 
después de haber vivido
 
y empiezo a sentir fuerza. 

Me engaño.

Me engaña una larga espera 
que paraliza mis huesos, 
me desprende la carne,
aunque echo de menos 
los besos, ¡dejadme!
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