sobre tu cuerpo,
blanca la sábana
temblor antes del alba,
camino de algodón
contaba.
Yo te cubrí
¿recuerdas?
Fuera tu pecho,
mi brazo-
un río lento
en tu cintura,
tu pierna-
ramo de un árbol
del fuego
que me rozaba.
Quise besar tu frente,
pero el sueño
te guardaba con él.
Si hubiera roto
ese silencio,
te habría amado
como se pierde
la sangre en los valles,
porque
solo en el sueño
solté tu pelo recogido,
sombra de luna
que seguía.
Te miraba,
como miran los pozos
al cielo,
recordaba tus ojos
de hierro
y me perdía
una y otra vez más,
entre la noche
y día.
Juntas,
el atardecer,
esa gostosa naranja,
para a dormirnos
volver.
¿No oyes mi delirio?
El sueño me agita,
despierto en suspiros,
queda tu forma-
norma,
para que la sábana
te siga cubriendo.