Mamá:
Si hubiera podido dejar de llorar,
le habría pedido al cielo
un momento más para sacarme de allí,
quizás habría evitado
que ese momento devastador,
aniquilador,
ocupara un lugar tan indigno en mi vida.
No pude hacerlo por la fuerza de sus brazos. Tampoco encontrar mi voz
en ese desgarrador momento,
ni la serenidad que estaba a punto de perder.
Un espanto se apoderó de mí
al sentir aquel cuchillo en el cuello,
estaba presa,
me agarraba
y el aire se precipitaba por mi garganta,
rugía por mi nariz
con un ímpetu que ya no podía contener.
Respiraba con dificultad,
mientras su mano gruesa
tapaba mis labios mordidos ya.
Y entonces,
justo entonces,
quería intentar gritar de nuevo,
pero no me salió.
Rendirme era lo único que podía.
Mi alma,
una ruina aplastada
y revuelta sobre el húmedo suelo.
Deseaba que los charcos debajo mis pies
me hubieran tragado profundo,
que se hubieran unido todos,
sólidamente conmigo
y que hubiera nacido un océano de barro
que me hubiera absorbido hasta el fondo…
así estaría tal vez entre las que se salvaron.
Yo:
Lo sé.
Sé exactamente por lo que pasaste, mamá.
Me siento unida a ti
a pesar de que nos cortaron el cordón
que nos ataba.
Porque a nosotras
nos unía un dolor intenso,
un dolor que llevabas escondido
en tu interior
y que me llegó,
se metió dentro de mí.
Y ahora lo llevo conmigo.
Me agobia de vez en cuando.
De vez en cuando
rompo a llorar sin saber “el por qué”
y me invade un miedo que no entiendo.
¡Malvado tu destino !
Monstruo feroz de torturas de mujer,
te destriparía si pudiera,
te partiría en dos
y liberaría a todas las hermanas que sufren.
Luego mamá,
me aferraría a nuestro cordón umbilical,
quizá solo así podría volver a sentirte,
como cuando aún era un embrión dentro de ti; como cuando éramos tú y yo.
Este un homenaje a mi madre biológica y a todas las mujeres y niñas que se han atrevido a hablar de lo que les ha sucedido, así como a a quellas que no se atreven.
10.04.2025
Madrid, febrero 2025 Dibujos: Ramón Nze Esono Ebalé